Y Entonces Ella Se Tiro… | April 2006

 

Ella era la muchacha de mis sueños. Nos habíamos conocidos sobre el Internet. Lo nuestro comenzó como una relación electrónica de “penpal.” Nos habíamos conocidos en un cuarto de la charla, tal vez las únicas dos personas quienes estaban usando nuestros nombres verdaderos, en vez de los nombres falsos más típicos del Internet.

Comenzamos a “hablar” en el cuarto de la charla y a corresponder por el E-mail, aprendiendo un poco más del uno al otro. Nos habíamos visto las fotografías y los intereses en nuestros perfiles respectivos, y no solamente nosotros nos encontramos atractivo físicamente, sino también nosotros encontramos que teníamos muchos intereses en campo común. A ambos nos gustaba, por ejemplo, la misma clase de música y las mismas comidas.

También ligamos mucho el uno al otro, abiertamente, en el cuarto de la charla. Ten por seguro que ambos ligábamos mucho con otros también. Yo ligaría con muchos de las mujeres que entraron al cuarto de la charla, apenas pues Marjie ligaría con los otros individuos. Pero cuando nosotros dos estábamos en el cuarto juntos, era entendido por los otros que deberían dejarnos solos, y eran generalmente bastante buenos por esa parte.

El ligar amistosamente siguió por varios meses, hasta un día, cuando realicé que me caía para Marjie. Así que la envié un mensaje privado y pregunté si podría llamarla por el teléfono. Esperé que ella declinara cortésmente, ¡así que me sorprendió felizmente cuando ella me dijo que sí y me dio su número de teléfono!

Hablamos por horas y horas, pero así y todo se parecía como solamente minutos. Hablamos cada noche, semana tras semana. Agradecidamente, yo tenía un plan generoso de teléfono celular, o bien me habría arruinado tantas llamadas.

Hicimos planes para conocernos en persona. Marjie vivió en el oeste, y yo nunca había estado allí pero deseé siempre ir, así que decidíamos que volaría yo hacia allá.

Hice los arreglos necesarios, y pronto (pero no tan pronto como me hubiera gustado a mi), llego el gran día. Solo podría imaginarme que tal me sentiría, finalmente, al aguantar a Marjie en mis brazos, mirar a sus ojos verdes hermosos, y tocar su pelo rojo con mis propios dedos.

Le llamé a Marjie directo del aeropuerto antes de subir al avión. Ella me había dicho antes que ella tenía un problema leve con el gas y ahora ella me dijo que se sentía tan nerviosa que su problema estaba peor que lo normal. No te preocupes, corazón, yo le dije para ayudarla calmarse. Todo estará bien cuando yo llego allá, mi amor.

Yo me monte al avión y pronto estábamos en el aire. Me dormí en el avión, cosa que normalmente no me sucede, y comencé a soñar con Marjie. Sin que ella lo supiera, yo me aprendí donde estaban los mejores restaurantes, la mayoría de los sitios románticos, y otros lugares buenos para salir en la ciudad donde ella vivía (Provo, Utah). Yo había planeado una noche especial y pronto, mis sueños se llenaron con imágenes de Marjie y yo paseando por todo Provo.

El avión aterrizo sin problema y me desperté. Marjie me estaba esperando en el aeropuerto y mi corazón me sonaba como un tambor. ¡Yo no pude esperar mas! ¡En tan solo unos minutos, yo estaría al final cara a cara con la mujer de mis sueños!

El instante que pude, me levante de mi asiento y agarre mis bolsas. Los pasajeros delante de mí se parecían tomar una eternidad para salir del avión. Al final llego mi turno para desbordar y por poquito tumbe a los otros pasajeros en mi impaciencia para ver a Marjie.

Dejé el túnel y busqué izquierda y derecha para Marjie, pero alguien me recordó que debido a razones de la seguridad, no se permitió a los no-pasajeros en las áreas en que se bordan los aviones. Asi que me fui al área donde se recogen las maletas del avion para buscar a mi Marjie.

Mientras que me acerque al punto de comprobación de la seguridad, la vi. Ella era mucho mas bella en persona de lo que se veía en una foto.

Grite “¡Marjie!” y ella me grito “¡Frank!” Yo me puse a correr hacia ella, con el peso de mi bolsa causándome una desequilibrio que me imagino haberme parecido cómico. Pero no me importaba.

Cuando me acerque mas aun a Marjie, deje que se me caiga la bolsa de mi mano y la alcancé con ambos brazos. ¡Finalmente! Nos abrazamos con todo corazón y yo la aguante con toda firmeza y entonces…

Y entonces ella se tiro un peo.



Twit’s Note: This deliberately poor translation of a previous English-language column by The Humorless Twit was brought to you as an April Fool’s joke. The original English-language version was written for the February 2002 column.